Agridulce reencuentro con Zero

15 04 2008

La realidad siempre es dura y conforme avanzamos en la vida nos da por pensar que el pasado era mejor. Claro siempre está acompañado de menos obligaciones, menos presión, menos enemigos, más diversión, amor, más música,  felicidad y ligereza.

Así, cuando busco en mi pasado en esa época del “mejor”, del no importa, el soundtrack es inagotable, pero es recurrente encontrar a una banda que conocí en su punto álgido, The Smashing Pumpkins. Conforme crecí fui apreciando más la música que generaba y, como muchos de mi generación, sentía empatía por su discurso.

Después, en el 2000 mientras lloraba escuchado Try try try, llegó la fatídica noticia, el grupo se desintegraba. Se veía venir, las presentaciones se cancelaban, el grupo parecía incómodo y se hablaba de un discurso oculto en su última entrega, el Machina y Machina II. Las posibilidades de verlos algún día en vivo, ahora que podía, se diluyeron, desaparecieron.

Vino Untitled, vino Zwan, vino The Future Embrace y nada de eso saciaba el hambre de sus fanáticos, aunque era disfrutables, nada era lo mismo, aunque pienso que así tenía que ser. Llegó Zeitgeist, cubierto por un inmenso misterio infranqueable sobre los integrantes de la banda. La controversia, la crítica, la pena ajena y el ego. Aún así me lancé a verlos.

Sí, fue emocionante, es algo que nunca pensé que pasaría, pero tienen un problema, no deberían ser una banda, el ego de Corgan es demasiado grande para ello. ¿Cómo le recetas United States en su versión completa a un público que busca el recuerdo? Se agradece Mayonaisse y Cash Car Star, pero no, no lo lograron.

Casí lloran 30 mil personas con Tonight tonight y Stand Inside Your Love, yo en lo particular regresé a Cholula cuando cerré los ojos durante esa versión acústica de 1979. Pero no, el sonido mal, la selección de canciones mal, poco tiempo y una actitud poco conectada del grupo. Quizá no fue el mejor lugar para verlos, un festival no siempre da el espacio adecuado y la actitud entregada que se espera.

No lo sé quizá sea yo, quizá ya no esté en la edad, quizá esperaba demasiado, pero no me sentí el único desencantado. A pesar de todo lo disfruté. De esas cosas que aunque no son lo que esperas esperabas que pasaran y por con contradictorio que parezca, quiero que ocurra otra vez.  Pagaría el doble por volverlos a ver.

Esta está dedicada a mis amigos… Se les extraña y lo saben.

¿Quieres ver la versión decente de la nota? Dale pa’cá