Volver al Vive

28 05 2008

Hace años que no me paraba en un Vive Latino, tendrá unos 4 o hasta 5 ediciones del festival que me perdió. La neta es que siempre por alguna banda pensaba en ir, pero luego mejor me ahorraba esa lana.

Esta vez me lancé, quizá la edición a la que menos iría, quizá con una alineación que no me mataba de emoción, quizá sólo por que se reunía Santa Sabina, quizá sólo por que tuve que ir a chambear.

El caso es que descubrí que es lo que me hacía regresar constantemente  a ese festival por encima de muchos otros a los que he ido en los últimos años. Definitivamente me reencontré con esa emoción que me hacía pensar en volver al siguiente año.

Ese sentimiento grupal, jipiteca, que se entrelaza con la pachequéz de la banda y la siempre necesaria catarsis dancística comunitaria. Claro, nunca falta el pendejo que chinga el asunto, pero por lo general la banda toma esa postura de comuna inigualable en ningún otro festival.

Siempre se puede juzgar la organización, la calidad de los alimentos y las bebidas y sobre todo la calidad de lo que uno ve en el escenario, pero definitivamente, eso no es lo único que hace el festival. Mi nostalgia tomó el lugar y será por suempre un buen recuerdo.





Miedo

13 05 2008

Un chorro de cosas sobre las que escribir. Aún no decido cuál, pero lo importante es escribir. Romper este letargo en el que caí, cuando me di cuenta que el lugar se convertía en espejo de mis temores. Hacía realidad mis pesadillas.

Pero ya estoy de regreso, de nueva cuenta.

Podemos platicar sobre la patética situación política en mi país. Sobre los sufrido que se convierte una noche de parranda con la ley de protección a los no fumadores. Sobre como se padece a la pinche gente chismosa en el trabajo. De como te puede hacer feliz reencontrarse con alguien a quien de verdad querías tener. De la explicación que necesito para saber por que las mujeres son “así“. O podemos simplemente hablar, hablar de que hablamos, hablar de que hablamos sobre lo que hablamos. Sin miedo.

Qué te pasó – Santa Sabina





De pendejo a pendejo

6 05 2008

Tienes que acostumbrarte, hay lugares donde se solapan a los pendejos, y tarde que temprano vas a caer en uno de ellos. Puedes tratar de esquivarlos, evadirlos, tener paciencia o tratar de enfrentarlos, pero caerás en la cuenta de que tu verdadero problema no son propiamente las personas, es el lugar.

Debes de aprender de esos lugares es que no puedes confiar en nadie, ya que las personas que están en ese lugar seguramente son iguales y terminas entregando confianza, cariño y hasta amor a las personas equivocadas. Tu pedo no es la persona, es el lugar.

Tendrás que aprender a entender que si te gusta estar en ese lugar también eres un pendejo, y tendrás dos opciones, partir o hacerte más pendejo.

No me gusta ser pendejo.