Morir es, en principio, dejar este plano de la existencia, abandonar el cuerpo animado, y (para los de fé) separarle el alma. Nadie sabe a dónde vamos, o por dónde llegamos, es el único gran misterio de la vida. Es difícil imaginar que es lo que pasa con nuestras emociones, ideas, pensamientos, recuerdos y habilidades cuando morimos, todo aquello que nos otorga identidad más allá del cuerpo ¿desaparecen?, ¿se encuentran en otro plano de la existencia?, ¿se transmutan en algo superior? ¿inferior?
Pero hay algo que supera el temor de nuestra propia muerte… El temor a que alguien cercano muera. La pérdida de ese ser con el que estamos acostumbrados a convivir de forma cotidiana, con el que sabemos que contamos en determinadas situaciones, con el que te gusta recordar los momentos vividos. Estamos tan acostumbrados a estar, que no podemos pensar en un cambio tan radical en nuestro contexto, la falta, el que no está.
Perder un amigo es terrible, deja un espacio, un hueco emocional y uno físico, su espacio, su respiración y su paciencia. La lucha por tu bienestar. Es curioso, no puedo dejar de pensar en la forma en la que la muerte reafirma la vida, acabando con ella.
PS. You Rock My World – Eels
Gracias por la compañía, la paciencia, la risa, el desmadre, el caos, el trabajo, la paz, los ronquidos, el sueño y sobre todo por ser el único perro más espiritual que los seres humanos, el único perro new age.
Solo puedo decir: te vamos a extrañar y estuvo de poca el tiempo



